¿Qué hacer? Las primeras 24 horas tras la muerte de un ser querido.

Una guía serena de qué hacer: cómo cuidar del fallecido y de ti mismo.
La muerte de un ser querido detiene el tiempo. En los primeros momentos hay silencio, incredulidad y, a menudo, un caos de pensamientos. En momentos así, una cosa importa más que ninguna: permitirte estar con el fallecido y no quedarte a solas con ello.
No tienes que hacerlo todo de golpe ni por tu cuenta. Conviene pedir ayuda a la familia o a los amigos y repartir las tareas entre todos. Alguien puede llamar al médico, otra persona a la funeraria, alguien puede preparar los documentos o hacer té y algo de comer para todos los presentes.
Este texto es una guía serena de lo que suele haber que hacer en las primeras 24 horas.
1. Detente y quédate con el fallecido.
Si la muerte se produjo en casa, los primeros momentos pueden ser muy importantes para la familia. En muchas culturas y tradiciones, permanecer junto al cuerpo un rato es una forma natural de decir adiós. Puedes sentarte junto al fallecido, tocarlo, abrazarlo y besarlo, rezar, guardar silencio y encender velas. Cierra con suavidad los ojos del fallecido si están abiertos. Después, cubre el cuerpo con una manta o una sábana ligera.
Aquí no hay prisa. Nadie espera una actuación inmediata. Normalmente, las primeras llamadas se hacen solo al cabo de un tiempo.
2. La primera llamada: el médico o los servicios de emergencia.
Para confirmar oficialmente la muerte se necesita un certificado de defunción expedido por un médico.
Según la situación, debes llamar a:
Si la muerte se produjo en casa:
• tu médico de familia,
• el servicio sanitario de noches y festivos,
• los servicios de emergencia (112/999).
El médico acudirá, confirmará la muerte y expedirá el certificado de defunción. Es el documento necesario para los siguientes trámites.
Si la muerte se produjo en un hospital o en un centro de cuidados paliativos, el personal se ocupa de ello automáticamente.
3. La segunda llamada: la funeraria.
Una vez expedido el certificado de defunción, puedes llamar a la funeraria que elijas.
El personal de la funeraria:
• recogerá el cuerpo del domicilio o del hospital,
• lo trasladará al tanatorio,
• ayudará con los trámites,
• a menudo también ayudará a obtener el certificado de defunción y a organizar el funeral.
Conviene preparar para la funeraria:
• el certificado de defunción del médico,
• el documento de identidad del fallecido,
• si es posible, la ropa con la que se le va a enterrar (la ropa a veces puede entregarse más tarde).
No tienes que hacerlo todo de golpe; la funeraria suele guiar a la familia por los siguientes pasos con calma y sin prisas.
4. Cómo puede comportarse el cuerpo del fallecido.
En las primeras horas tras la muerte, el cuerpo empieza a pasar por procesos biológicos naturales. Conviene conocerlos para que no resulten una sorpresa.
Puedes notar que:
• el cuerpo se enfría,
• la rigidez muscular (rigor mortis) aparece al cabo de unas horas,
• la piel puede palidecer o adquirir un ligero tono azulado,
• la mandíbula o la boca pueden relajarse un poco,
• a veces aparece un leve olor o una pequeña secreción.
Son procesos fisiológicos naturales. Pueden desarrollarse de forma algo distinta en cada persona.
Si el cuerpo permanece en casa varias horas, puedes:
• abrir un poco una ventana,
• cubrir el cuerpo con una sábana ligera,
• colocar las manos del fallecido sobre el pecho,
• poner una pequeña almohada bajo la cabeza.
No necesitas hacer nada más; el personal de la funeraria se encargará del resto.
5. Qué preparar para la funeraria.
Si el cuerpo se va a recoger en casa, conviene preparar:
• el certificado de defunción del médico,
• el documento de identidad del fallecido,
• la ropa para el entierro (si ya se ha elegido),
• cualquier documento relativo al lugar de enterramiento (si es una tumba familiar).
Si no hay ropa, la funeraria a menudo puede ayudar con ello.
6. Más trámites (normalmente al día siguiente).
En los días siguientes deberías:
- Obtener el certificado de defunción en el Registro Civil (Urząd Stanu Cywilnego), sobre la base del certificado médico.
- Fijar la fecha del funeral con la funeraria y con la administración del cementerio.
- Avisar a la familia y a los seres queridos.
- Más adelante, comunicar la defunción, entre otros, a: ZUS / KRUS, el banco, el empleador, la aseguradora.
Sin embargo, la mayoría de estos asuntos no tienen que resolverse en las primeras horas. Muy a menudo la funeraria se ofrece a encargarse de los trámites oficiales.
7. Lo más importante: no te quedes a solas con ello.
El primer día tras la muerte de un ser querido es emocionalmente muy duro. Por eso conviene llamar a alguien de la familia para pedir ayuda, pedir a un vecino o a un amigo que esté presente y repartir las pequeñas tareas entre varias personas.
Por ejemplo:
• una persona llama al médico,
• otra a la funeraria,
• alguien más prepara los documentos o informa a la familia.
No tienes que cargar con todo tú solo. Recuerda que la primera llamada debería ser a alguien cercano, y solo la siguiente al médico.
8. Un tiempo para la despedida.
Entre todos los trámites es fácil olvidar lo que más importa. Las primeras horas tras la muerte de un ser querido son también un tiempo para una despedida serena. Puedes decir tus últimas palabras, sostener una mano, rezar o, simplemente, sentarte en silencio.
Muchas personas, años después, recuerdan exactamente este momento: el momento en que estuvieron una vez más con su ser querido.
Del resto se ocuparán después las personas y las instituciones.
Primero llega el tiempo para el corazón.


